Che, Hablemos: Spanish with Cami
Learn Spanish with me; 🇦🇷 Camila, a native Spanish teacher from Buenos Aires, Argentina. Committed to get you speak Spanish fluently!
🎙️ I 'd love to join you in your Spanish learning process in a practical, authentic, and fun way by listening to comprehensible Spanish content about traveling, culture, real experiences and more! We'll also explore essential grammar, pronunciation tips, and unique features of the Argentinian Spanish accent.
Learning Spanish can be exciting!
✈️ If you want to travel more confidently through Spanish-speaking countries and connect with people and cultures along the way… “Che, hablemos” is your new favorite podcast!
Subscribe today and take your Spanish to the next level! 🇦🇷
Che, Hablemos: Spanish with Cami
Historia #1: La bicicleta azul
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¡Hola, estudiantes de español!
Hoy quiero presentarles una nueva sección de este podcast: Historias.
En cada episodio voy a contar una historia y, al final, vamos a descubrir vocabulario nuevo, algunas referencias de la cultura argentina y un pequeño ejercicio para seguir practicando.
¿Empezamos? ¡Dale play!
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Hi, Spanish students!
Today I want to introduce a new section of this podcast: Historias.
In each episode I'm going to tell a story and, at the end, we're going to discover new vocabulary, some Argentine cultural references, and a small exercise to keep practicing.
Shall we start? Hit play!
Che Hablemos, un podcast para subir tu nivel de español. ¡Empezamos! Buenas a todos, ¿cómo andan? Por acá Camila desde Buenos Aires, Argentina, con un nuevo podcast. podcast. Bueno, hoy vengo con una propuesta completamente nueva que me gusta mucho porque siento que tiene que ver con algo que me identifica mucho, identifica mucho mis clases y una de las formas en las que más me gusta abordar el lenguaje que es la lectura. Con este podcast voy a iniciar como una nueva tanda de podcast, una nueva temática de podcast que van a estar relacionados con historias cortas para mis estudiantes algunos de los que están probablemente escuchando este podcast ahora que me conocen saben que me encanta leer saben que los motivo mucho para que lean también les comparto muchas historias cortas uso mucho en mis clases autores latinoamericanos para usar la lectura como como medio de conexión con el idioma para encontrar vocabulario nuevo para encontrar ¡Suscríbete y activa notificaciones! cuál es el nivel de la historia antes de empezar a leerla y una vez que termine la historia vamos a trabajar juntos con algunas actividades vamos a hablar un poquito del vocabulario vamos a ver si hay algunas frases interesantes para destacar vamos a ver si estas historias tienen algún componente cultural en este caso si es que lo tienen van a ser componentes culturales digamos más bien relacionados con Argentina y les voy a dar una actividad final para el que tenga ganas de hacer después de escuchar el podcast, como si el podcast pudiera servirles como una práctica extra, aparte de sus clases de español o lo que sea que hagan para practicar y mejorar el nivel. Entonces, y algo importante, el nivel de las historias que yo voy a comentar es aproximadamente el nivel... que se requiere para entender la historia. De todas formas, te invito a que empieces a escuchar la historia. Aunque yo diga, por ejemplo, esta historia es nivel B1 y en tu mente sos nivel A2 o nivel B2, bueno, escuchá la historia igual, por lo menos el principio. Entonces lo empezás a escuchar. Si te parece demasiado fácil, ok, tal vez no es el podcast para vos, podés ir a buscar otra historia. Porque voy a publicar diferentes historias. No voy a publicar 10 historias hoy, pero poquito a poquito vamos a ir sumando más historias en esta sección de podcast. Si la historia te parece muy difícil y después de un minuto no entendiste nada, bueno, definitivamente este podcast no es para vos y necesitas buscar otra historia un poco más simple. A veces es difícil entender cuál es exactamente el nivel que tenemos en un idioma porque cuando aprendemos un idioma hay diferentes habilidades. Yo puedo tener un nivel, por ejemplo, B2 cuando escribo, pero cuando hablo no tengo un nivel tan alto por ahí tengo un nivel B1 entonces es normal estar un poco confundido con ¿y cuál es mi nivel de español? ¿cuál es mi consejo en este sentido? no te vuelvas loco no te vuelvas loca con ¿cuál es mi nivel de español? en cuanto a si es A2, B1, C1 lo importante es que sientas que tu español avanza que consumas contenido que te enseña pero que te permite entender y que te la estés pasando bien si te gustan las historias esta sección de podcast te va a venir súper bien para trabajar en tu nivel de español. Entonces, sin más preámbulos, vamos a arrancar con la primera historia oficial de esta nueva sección de podcast en mi canal. La historia se llama La bicicleta azul y para arrancar elegí una historia nivel A2B1 aproximadamente. La bicicleta azul, nivel A2B1 y vamos a empezar. La historia dice así. Cuando Tomás era chico, todos los sábados acompañaba a su abuelo Ernesto al parque. Salían temprano, antes de que el sol calentara demasiado, y caminaban casi 20 cuadras hasta llegar a una plaza enorme llena de árboles, senderos de tierra y un lago donde siempre había patos. Mientras otros chicos corrían detrás de una pelota o jugaban en los juegos, Tomás prefería caminar al lado de su abuelo y escuchar las historias que inventaba sobre la gente que pasaba. «¿Ves a ese señor del sombrero?», decía Ernesto, señalando un hombre que leía el diario en un banco. Seguro fue un explorador que viajó por todo el mundo, pero ahora nadie lo reconoce. Tomás miraba al hombre con admiración, convencido de que aquello podía ser verdad. Después aparecía una señora paseando un perro pequeño y el abuelo inventaba otra historia. Para Tomás, el parque era un lugar donde cualquier persona podía esconder una aventura. Los años pasaron. Tomás terminó la escuela, empezó la universidad y consiguió un trabajo de medio tiempo. Sin darse cuenta, dejó de visitar el parque. Siempre tenía algo más urgente que hacer. Estudiar para un examen, trabajar unas horas extra o simplemente descansar después de una semana larga. Un martes por la tarde recibió una llamada de su madre. Tu abuelo está ordenando el galpón de su casa. Dice que quiere tirar un montón de cosas. ¿Podés pasar a darle una mano? Tomás aceptó sin pensarlo demasiado. Hacía varias semanas que no veía a Ernesto y le parecía una buena oportunidad para pasar un rato juntos. Cuando llegó, encontró al abuelo rodeado de cajas llenas de herramientas viejas, libros, juguetes rotos y muebles cubiertos de polvo. «Llegaste justo a tiempo», dijo Ernesto sonriendo. «Yo ya no tengo paciencia para decidir qué sirve y qué no». Pasaron casi dos horas limpiando. Cada objeto parecía esconder un recuerdo. Había fotografías de vacaciones, discos de vinilo, mapas antiguos y una radio que ya no funcionaba. Tomás disfrutaba escuchando las historias que aparecían con cada caja. En un rincón del galpón, debajo de una manta gris, descubrió algo que no esperaba. Era una bicicleta azul. estaba cubierta de polvo. Las ruedas casi no tenían aire y el asiento estaba un poco roto, pero seguía siendo hermosa. —¿Te acordás de esa bicicleta? —preguntó Ernesto. Tomás sonrió enseguida. Claro que se acordaba. Había aprendido a andar en esa bicicleta cuando tenía ocho años. Al principio se caía todo el tiempo y se enojaba, porque los otros chicos aprendían más rápido. Pero el abuelo nunca perdía la paciencia. Corría detrás de él sujetando el asiento mientras repetía siempre la misma frase. No mires el piso, mirá para adelante. Un día, sin darse cuenta, Tomás dejó de sentir la mano de su abuelo sosteniendo la bicicleta. Siguió pedaleando varios metros completamente solo. Cuando miró hacia atrás, Ernesto estaba parado en medio del camino, riéndose y aplaudiendo. Ese había sido uno de los días más felices de su infancia. Pensé que ya no existía, dijo Tomás, mientras pasaba la mano por el manubrio. Yo tampoco me acordaba. Apareció cuando empecé a mover todas estas cajas. Durante unos segundos ninguno de los dos habló. Después Ernesto dijo algo inesperado. Llévatela. Tomás se rió. —¿Para qué? Ni siquiera sé si funciona. Entonces arreglala. No tengo lugar en mi departamento, abuelo. Siempre hay lugar para las cosas importantes, Tomás. La frase quedó dando vueltas en su cabeza. Finalmente cargó la bicicleta en el auto y la llevó a su casa. Durante varias semanas quedó apoyada contra una pared del balcón. Cada vez que la veía pensaba que algún día iba a restaurarla. Pero siempre apareció una excusa. Demasiado trabajo, demasiado cansancio o simplemente falta de tiempo. Hasta que un sábado por la mañana decidió hacerlo. Compró una cámara nueva para una de las ruedas, cambió los frenos, limpió la cadena y pasó varias horas sacando el óxido. Descubrió que disfrutaba ese trabajo mucho más de lo que imaginaba. Poco a poco, la bicicleta empezó a recuperar su color original. Cuando terminó, llamó a su abuelo. ¿Qué haces mañana? Nada importante. Entonces prepárate. Te paso a buscar. Al día siguiente, fueron juntos al mismo parque donde habían pasado tantos sábados cuando Tomás era chico. El lugar había cambiado bastante. Había nuevos caminos, una cafetería moderna y muchos árboles que ahora eran mucho más altos. Sin embargo, algunas cosas seguían exactamente igual. El lago continuaba lleno de patos y todavía había personas leyendo en los bancos. Ernesto observó la bicicleta durante unos segundos. «Che, te quedó linda. Costó bastante». Las cosas buenas casi siempre cuestan. Caminaron un rato sin hablar. El silencio no era incómodo. Después de tantos años compartiendo mañanas en ese parque, ninguno necesitaba llenar cada momento con palabras. Antes de volver a casa, Tomás se subió a la bicicleta. Pedalió unos metros por el sendero y sintió una sensación que hacía muchísimo tiempo había olvidado. El viento en la cara. el sonido de las ruedas sobre la tierra y esa mezcla de libertad y equilibrio que solo recordaba de su infancia. Cuando volvió junto al abuelo, los dos estaban sonriendo. ¿Sabés una cosa? Preguntó el resto. ¿Qué? Cuando eras chico, siempre pensabas que yo te estaba enseñando a andar en bicicleta. Tomás se rió. ¿Y no era así? El abuelo negó con la cabeza. No, yo solo te estaba enseñando a confiar en vos. Tomás no respondió enseguida. Miró la bicicleta azul apoyada contra un árbol y después observó a su abuelo, que parecía mucho más viejo que en aquellos recuerdos del parque. Por primera La primera vez entendió que el tiempo no solo había pasado para él. Mientras caminaban hacia la salida, decidió que no iba a esperar otra llamada para volver a visitarlo. Hay personas que uno cree que siempre van a estar ahí hasta que un día descubre que también ellas están envejeciendo. Esa tarde guardó la bicicleta en su departamento. Ya no la veía como un objeto viejo que ocupaba espacio. Cada vez que la miraba recordaba una frase que durante muchos años había pasado desapercibida. No mires el piso, mirá para adelante. Y comprendió que su abuelo nunca había estado hablando solamente de la bicicleta. Bueno, ¿qué les pareció esta historia? Me gusta mucho personalmente y por eso la elegí para abrir con esta nueva serie o sección de podcast, La Bicicleta Azul. Bien, vamos a enfocarnos entonces en esta última parte del podcast en algunas actividades. Y vamos a arrancar con el vocabulario, algunas palabras que aparecen por ahí que pienso que algunos de ustedes podrían no conocer. No son muchas, son algunas. La número uno es GALPÓN. La historia dice, tu abuelo está ordenando el galpón de su casa. En Argentina, un galpón es un espacio donde guardamos herramientas, cajas, cosas viejas que no usamos normalmente. muy frecuentemente. Es muy común tener un galpón, sobre todo en las casas grandes. Otra palabra que quiero destacar es manubrio. El manubrio es esta parte de la bicicleta donde apoyás las manos. Hay diferentes palabras relacionadas con la bicicleta, no voy a detenerme en todas porque sería vocabulario un poco técnico, no me parece muy importante, pero sí me dieron ganas de destacar esta, manubrio, que es exactamente esto, donde ponemos las manos para dirigir la bicicleta. Otra palabra que aparece en la historia es óxido. Pasó varias horas sacando el óxido. El óxido es este material que aparece sobre el metal cuando pasa mucho tiempo en contacto con el agua o la humedad. El óxido. Ok. Tenemos también un verbo que me interesa, que es el verbo apoyar. Generalmente, el significado que conocemos para el verbo apoyar, en inglés sería como support, como apoyar a alguien en una idea. Pero en este caso, la frase de la historia dice, la bicicleta estaba apoyada contra una pared, que en inglés sería como lean support. Apoyar una bicicleta contra la pared, apoyar un libro sobre la mesa, apoyar una mochila en el suelo. Súper común este verbo con este significado. Otro verbo que aparece en la historia es darse cuenta. Darse cuenta es históricamente un verbo que a los hablantes nativos del inglés generalmente les complica porque lo que quieren hacer es traducir directamente del inglés to realize, pero no tiene una traducción directa. Realize no es realizar en español. Realize es darse cuenta. Pero en el contexto de la historia, la frase dice, un día sin darse cuenta... Tomás dejó de sentir la mano de su abuelo sosteniendo la bicicleta. En este contexto no es tanto como realize, sino como before you know it, como antes de que seas consciente, antes de que puedas notarlo, de que puedas saberlo, esto está pasando. Es otro uso muy común para darse cuenta. También tenemos la frase, ¿podés pasar a darle una mano? Esto no estoy segura de que necesite traducción porque en inglés es lo mismo, give me a hand, pero me parece que está bueno como llamarle la atención a esta frase, dar una mano. Dame una mano, darle una mano, ¿me das una mano? Te doy una mano, dependiendo quién es la persona que lo hace. Y tenemos una palabrita más que es senderos. Y la historia dice, una plaza enorme llena de árboles, senderos de tierra y un lago. Senderos de tierra. Y los senderos son caminos, generalmente un poco angostos, en lugares como, por ejemplo, un parque o un bosque. No llamaríamos sendero a una calle donde pasan los autos, sino que es más bien como en un entorno un poco más de naturaleza. Hasta ahí con el vocabulario. Quiero enfocarme en dos, digamos, les detalles culturales. Uno ya lo nombré, que es el galpón. Muchas casas argentinas, sobre todo casas grandes y casas viejas tienen un galpón lleno de cosas fotos, juguetes de cuando los niños eran pequeños herramientas del abuelo la bicicleta que ya nadie usa cajas y cajas de ropa que nadie más nunca se puso, si alguien practicó un deporte la ropa que usaba para hacer ese deporte hay un chiste bastante común en Buenos Aires que dice, no tires eso algún día puedes servir no tires eso algún día puedes No lo toques, puede ser útil algún día, pero nunca es útil al final y termina en este galpón lleno de cosas que ya nadie usa. No sé por qué generaciones como la generación de mi mamá o mi abuela tienden a... guardar las cosas mucho más que las generaciones nuevas pienso que las generaciones nuevas tienen un poco más trabajado el desapego material que las generaciones viejas por distintas razones en las que no voy a sumergirme en este podcast porque necesito otros 10 minutos y no es la idea pero bueno el galpón podría ser como un pequeño museo familiar incluso si lo pensamos como un museo de la historia de la familia porque contiene muchas cosas viejas y Y pasa acá como el abuelo, que cuando una persona busca cosas en el galpón, cada cosa que saca dice, oh, ¿te acordás? Y ahí conecta con una historia. Bien. El segundo lugar en realidad que me gusta como un detalle cultural es la plaza. La plaza para un argentino no es solamente un parque con un poquito de zona verde para jugar. La plaza es un lugar donde los abuelos toman mate, una persona pasea un perro, los chicos juegan, los adolescentes se reúnen después de la escuela. Muchos vecinos se sientan a leer o salen a caminar por la mañana. Las plazas para nosotros forman parte de la rutina, de la vida cotidiana. Es como el contacto directo y más fácil con, digamos, un poquito de la naturaleza para las personas que vivimos en grandes ciudades como Buenos Aires. Y tengo que decir que tenemos la fortuna de tener muchos parques y plazas en la ciudad de Buenos Aires que son como pequeños pulmones en la selva de concreto, en la selva de cemento que puede representar una ciudad, una metrópoli tan grande como es Buenos Aires. Bien, voy a cerrar el podcast con tres preguntas. Y acá sí, me encantaría invitarte a que respondas también las preguntas. Si tenés ganas, las podés compartir conmigo. Las podés escribir si querés practicar un poco tu writing o podés grabarte en un audio respondiendo las respuestas y después escucharte. Podés mostrárselas a tu profe de español para que te dé feedback. No importa qué, pero lo que está bueno es que este podcast te sirva para una práctica extra aparte del listening, aparte del escuchar. Pregunta número uno. ¿Hay algún objeto en tu casa que tenga un valor sentimental? Bien, voy a responder esta pregunta yo. Diría que para mi mamá hay muchos objetos. Yo personalmente no soy una persona apegada a lo material, honestamente no me pasa. Hay objetos que me gustan y me traen recuerdos, pero no soy una de estas personas que va guardando objetos como, ah, esto me recuerda a este viaje, ah, esto me recuerda a esta persona, esto me recuerda a esta persona. me recuerda a esta casa, como que no guardo tantos objetos conmigo, si hay algo que me gusta mucho que son las fotos me gustan mucho las fotos porque siento que son cosas pequeñas, fáciles de tener con uno mismo, sobre todo en la era digital como en un pequeño pendrive o inclusive hoy en día en el iCloud, ni siquiera necesitas algo físico, podés conservar muchas imágenes que por lo menos a mí me transportan directamente a los momentos en los que tomamos esta foto entonces si tuviera que elegir algo material creo que elegiría las fotos porque siento que en poco espacio puedo guardar mucho bien, pregunta número 2 ¿aprendiste a andar en bicicleta con alguien? este recuerdo me gusta mucho porque mis papás me llevaban al parque incansablemente para que yo aprendiera a andar en bicicleta cuando era chica, entonces yo aprendí cuando tenía probablemente 100 años años, era súper chica recuerdo que me caí muchas veces, muchas veces y recuerdo particularmente dos momentos, el primero fue cuando la primera vez pude andar sola, como este momento que dice Tomás que casi sin darse cuenta estaba pedaleando sin que el abuelo sostenga la bicicleta cuando leí esta parte de la historia por eso tal vez la historia me gusta tanto me sentí muy identificada y recuerdo que me emocioné tanto porque lo estaba pudiendo hacer sola que me caí la emoción y otro recuerdo que tengo muy presente de la bicicleta fue un golpe muy duro que me di una de las primeras veces que andaba ya en la vereda de mi casa, ya no en el parque con la posibilidad de caer sobre el pasto, sobre el césped y no golpearme tanto, sino que ya andaba en la vereda y si me caía me caía en la calle, lo cual era un poquito más duro y recuerdo que empecé a ganar confianza y entonces pedaleaba un poquito más rápido y en un momento perdí el equilibrio, perdí el control del manubrio y me golpeé contra las rejas de la casa de mi vecina recuerdo tener toda la pierna raspada Y pensar que nunca más iba a andar en bicicleta, pero por supuesto al otro día ya estaba otra vez arriba de mi bicicleta intentándolo. Gracias a eso disfruto mucho andar en bicicleta. Incluso hoy en día tengo mi propia bicicleta en casa y también muchas veces cuando estoy viajando me gusta alquilar una bici y recorrer la ciudad o algunos parques o si hay alguna zona como a lo largo de la playa o de algún lago, ir con la bicicleta. mucho como la velocidad de estar en la bicicleta y esto del viento en la cara. Me gusta mucho andar en bicicleta y creo que en parte es porque lo aprendí hace mucho tiempo, entonces hoy me siento muy segura y muy relajada cuando uso mi bicicleta. Y la última pregunta, un poquito más sentimental, dice si pudieras conservar un solo objeto de tu infancia, ¿cuál sería? Esta pregunta personalmente me costó porque no tengo... objetos de mi infancia, honestamente muchos juguetes los regalé cuando crecí, los doné y también hicimos una gran mudanza con mi familia hace algunos años atrás y las cosas que habían quedado las terminamos regalando y donando también, así que diría que no me queda nada, pero si tuviera que elegir uno, si hubiera elegido uno me hubiera quedado con algún peluche, decimos en Argentina peluches como un teddy bear, con algún peluche que me regaló mi abuelo, probablemente. Bueno, me encantaría saber tus respuestas si tenés ganas de compartirlas conmigo. Acordate que es una gran posibilidad de practicar y mejorar tu español en todas sus habilidades. Voy a cerrar el podcast con una frase del cuento que me gusta mucho, que no sé si te detuviste en ese momento para llevártela con vos, sino te la voy a dejar acá y dice, siempre hay lugar para las cosas importantes. Sin ponerme muy profunda en una sociedad que lo quiere todos ya en una sociedad del estrés, en una sociedad donde hay que trabajar más horas para ganar más dinero, para comprar más cosas, está bueno recordar que siempre hay lugar para las cosas importantes si podemos despejar un ratito la agenda. Mi nombre es Camila, soy de Buenos Aires, Argentina. Bienvenido, bienvenida a mi canal de podcast. Bienvenido a este nuevo, a esta nueva sección de podcast donde vamos a estar compartiendo literatura, historias, reflexiones, vocabulario y algunas apreciaciones o algunos acercamientos culturales con Argentina también. Te mando un abrazo desde Buenos Aires y te espero como siempre en el próximo podcast.